La libertad

“La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida.”
El ingenioso caballero don Quijote de la Mancha, MIGUEL DE CERVANTES

martes 1 de abril de 2008

Todo concluye al fin
















RUMBO A LA TIERRA PROMETIDA

Levantarse temprano, desayunar, preparar el equipo, y salir hacia Iruya. Eso era nuestro itinerario. Eso fue lo sucedido.

Inevitablemente estábamos ansiosos por concluir, y de excelente forma, esta loca travesía.
Nuestra escasa, aunque práctica experiencia en ascensos nos permitió transitar con mucha calma el primer trayecto hacia el empalme de ruta 9 y el ripio que conduce a Iruya (Salta). Y he aqui otra jugada del destino para con nuestra "búsqueda" llena de encuentros.
Justamente en el comienzo del ripio hacia Iruya conocimos a los muchachos/as de Pedales Platenses, un amistoso grupo de aventureros ciclistas oriundos de la ciudad de La Plata, Pcia de Bs. As. Los saludos, la presentación, y así arrancamos todos juntos, como un cardúmen de salmones nadando en contra de la corriente, un ascenso por el complicado ripio hacia el Abra del Cóndor. Límite entre las pcias. de Jujuy y Salta, con una caustrofóbica altura de 4000 mts. sobre el nivel del mar.
Esto significó una prueba de conquistador para nuestras agotadas almas. Fue el esfuerzo final antes de concretar nuestra "pequena gran hazaña".
Llegar nuevamente a una cima, reinvindicarnos, y dejar manifiesta nuestra presencia en aquella posada de las nubes fue un hecho trascendental en nuestras vidas. Como si el cuerpo, la mente y el espíritu, se trasladaran a otra dimensión del tiempo, un lugar dónde lo único importante es llegar a la meta y cumplir el objetivo. Sentir, aunque sea por segundos, esta sensación hace que mil años más de vida valgan la pena. Es como integrarse a la nada donde todo es. Es más que estar ahí, más que haber llegado, alucinadamente, es ser la propia cima.
Abra del cóndor es una ventana al paraíso. Desde lo más alto se pueden observar, por un lado, el vertiginoso descenso hacia Iruya, y por otro, el descenso de regreso a ruta 9 y las poblaciones intermedias, como Chaupe Rodeo, por ejemplo.
El paisaje es irreversiblemente mejorable. Quebradas con cortes milimétricos, de absoluta excelencia y forma, dibujan figuras geométricas irregulares que son meritorias de ser observadas eternamente, hasta el final de los tiempos.
Bajar esa gran muralla de rocas sobre dos ruedas es más que una emocionante experiencia, es el contacto directo con el virgen y puro significado del sentimiento.
La adrenalina despedida mientras levantábamos el polvo del camino fue en tanta cantidad que podríamos habernos evaporado instantáneamente.
Los precipicios que simulaban no tener fin, eran interminables abismos que espectaban nuestro fugaz descenso amenazándonos, en cada curva, con absorvernos en sus profundidades.
Con intrepidez y con mucho respeto, nuestras diminutas figuras encaraban indetenidamente las empinadas bajadas. El acertijo de saber adónde nos estábamos acercando se resolvía lentamente, y no costaba, en lo más mínimo, adivinarlo... El corazón de un Valle, un sueño llamado Iruya.
Entre montañas y dormido en el tiempo, Iruya es un pueblo de fantasía. Su iglesia, sus casas y empinadas callecitas de piedra hablan de las formas típicas de la vida de su gente, resguardándolo del fragor de las grandes ciudades permanece intacto y fuera del alcance de la acelerada modernización.
Si Dios nos dió la capacidad de soñar, es probable que también nos dió la capacidad de hacer realidad lo que añoremos. Y esta innegablemente prueba, confirma la teoría.
Soñar, intentar y lograr. Ese es el sentido de la vida, o por lo menos de la mía.

Pedalear por el norte, conocer a tanta gente (y a tanta gente buena), tantos increíbles y hermosos paisajes, ver las realidades de otro sector de nuestro envidiable país, tener otras perspectivas de la vida, lograr objetivos, compartir y discutir con Mauro las cientas de discrepancias que surgían, y sobre todo aprender de la propia experiencia son cosas que no tienen precio.
La vida debe ser, sin dudas, un viaje en bicicleta con muchas cimas que alcanzar, con muchos obstáculos y miles de cámaras para emparchar, el secreto está en avanzar, no importa si las curvas nos marean, si los ascensos nos quitan las ganas y las fuerzas, no importa que la altura se imponga y nos deje sin aliento. Lo importante es seguir, llegar a tu meta.
Como dijo la Hna. María Teresa de Calcuta, y para que entiendan el fin primordial de tanto discurso, esta es la conclusión: "Siempre ten presente que la piel se arruga, el pelo se vuelve blanco, los días se convierten en años... Pero lo importante no cambia, tu fuerza y tu convicción no tienen edad. Tu espíritu es el plumero de cualquier teleraña. Detrás de cada línea de llegada, hay una de partida. Detrás de cada logro, hay otro desafío. Mientras estés vivo, siéntete vivo. Si extrañas lo que hacías, vuelve a hacerlo. No vivas de fotos amarillas... Sigue aunque todos esperen que abandones. No dejes que se oxide el hierro que hay en ti. Haz que en vez de lástima, te tengan respeto. Cuando por los años no puedas correr, trota. Cuando no puedas trotar, camina. Cuando no puedas caminar, usa el bastón…¡Pero nunca te detengas!
GRACIAS A TODOS POR EL APOYO.
HASTA EL PRÓXIMO VIAJE, OBJETIVO, O LO QUE SEA... HASTA SIEMPRE.
PD: ALGUNAS FOTOS ELEGIDAS AL AZÁR PARA QUE DISFRUTEN, PROXIMAMENTE LOS VIDEOS DE ALLÁ VAMOS EN JUJUY.